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sábado, 30 de junio de 2012

La hoja de coca: mitos, racismo cultural y la libertad personal.

Hoja de coca: mitos, racismo y su aporte medicinal-nutricional

Publicado Originalmente: Miércoles 16 de febrero del 2011 por: diariolaprimeraperu.com

Coca y racismo en el Perú

La hoja de coca (Erythroxylum coca; Erythroxylum novogranatense) fue la planta sagrada de los Incas y su consumo entre los pueblos andino-amazónicos de hoy en el Perú sigue siendo de vital importancia y significación como factor económico, ritual, medicinal, social y cultural.

La milenaria planta utilizada por los incas, a pesar de sus propiedades curativas fue calificada de droga por la Convención de Viena (1961) y desde entonces empezó una campaña mundial de satanización con el fin de erradicarla, sin embargo en los últimos años a iniciativa del gobierno de Bolivia se busca despenalizar la hoja de coca. A dicha iniciativa se suman cada vez más países. (Foto)

Al respecto, el Dr. Fernando Cabieses Molina, destacado médico neurólogo recientemente fallecido, en su libro “La coca ¿dilema trágico?” (Lima, 1992), escribe: “El profundo significado místico, religioso, mitológico y arraigadamente cultural de la coca, no es reemplazable por ningún otro elemento en el mundo andino. La abolición de la coca resultaría así en un cruel acto de etnocidio, de asesinato cultural y de violación flagrante de los derechos humanos”.

A la opinión de Cabieses se suma la del experto y defensor de la coca Baldomero Cáceres, quien, en su texto “Mamacoca”, advierte que el picchado, chacchado o coqueo andino-amazónico ha sido considerado por otros autores mayormente sin base científica como una forma de “intoxicación crónica” y cuyas consecuencias son, según esos autores, débil rendimiento mental y pobreza social y cultural.

Precisamente los trabajos de los psiquiatras Hermilio Valdizán, 1913 y Gutiérrez Noriega 1944-1946, sirvieron como fundamento a la condena y penalización de la hoja de coca en la Convención Única de Viena de 1961 que califica a la hoja de coca de estupefaciente y al picchado o chacchado, de toxicomanía.

La condena de la hoja de coca por la Convención Única de Viena de 1961 no ha hecho sino agregar más elementos prejuiciosos a los enemigos de la coca del pasado y del presente quienes, bajo la capciosa aseveración anticientífica de que el consumo tradicional de la hoja genera efectos negativos a la salud de los consumidores, arrojan una perversa insinuación racista sobre los pueblos andino-amazónicos.

La confusión entre coca y cocaína y la “guerra mundial contra las Drogas” desatada desde los centros de poder político y económico mundiales, especialmente desde Estados Unidos, han radicalizado las posiciones racistas contra los picchadores o chacchadores de la hoja de coca.

Porque tanto la Convención de Viena de 1961 como las estrategias de la política antidrogas se plantean como objetivo la erradicación de dicha planta, por ser la materia prima del clorhidrato de cocaína, una de las Drogas en uso en las sociedades globales y postmodernas del siglo XXI.

Valores nutricionales

Además de su importancia sociocultural, económica, religiosa, mítica y mitológica, la hoja de coca posee valores medicinales y curativos. Así se le asignan propiedades medicinales para tratar los trastornos digestivos, para eliminar el mal de altura, aliviar la ronquera y el dolor de muelas, combatir los dolores reumáticos, entre otros usos sancionados y legitimados por la práctica cotidiana de la medicina popular.

Pero la coca no sólo tiene los valores que hemos citado. Uno de los estudios más citados con relación a las propiedades nutricionales de la hoja de coca es el realizado por la Universidad de Harvard en 1975 y titulada “Valor nutricional de la hoja de coca”. En ese estudio, se afirma que la masticación diaria de 100 gramos de hoja de cocasatisface la ración alimenticia diaria de un hombre o mujer. Cien gramos de hoja de coca, de acuerdo al mismo estudio, contienen casi dos gramos de potasio que son vitales para el equilibrio del corazón.

Los pobres pagan más

El estudio más amplio y riguroso efectuado en años recientes sobre la hoja de coca -ocho mil personas fueron encuestadas- lo realizó el 2004 el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en ese entonces presidido por Farid Matuk.

Las conclusiones del estudio, por alguna razón fueron muy poco difundidas, tal vez porque en esos días había una campaña oficial que afirmaba que por cada 10 hojas de coca producidas en el país, nueve eran desviadas alnarcotráfico. Además, se decía y sigue diciendo que los consumidores de la hoja de coca legal se contaban con los dedos de la mano, y se afirmaba y continúa así que el narcotráfico paga los precios más altos por la hoja de coca y, por lo tanto, ningún cultivo legal puede competir con los precios que paga la economía ilícita.

El estudio en mención demostró que esas y otras afirmaciones eran meras suposiciones y especulaciones sin base investigatoria. Así, la encuesta del INEI establecía que la producción de coca en el año 2004 totalizaba 52,700 toneladas métricas.

De ese total, 43,700 toneladas se canalizaban a la actividad ilícita del narcotráfico, mientras que 9, 000 toneladas métricas se destinaban al consumo legal. Este importante volumen derivado al consumo legal demostraba que no era cierto que de cada diez hojas de coca producidas en el Perú, 9 se desviaban al narcotráfico.

La encuesta indicó que un total de 4 millones de peruanos consumen coca en forma legal y tradicional. Esos 4 millones de peruanos hacen el 15% de la población.

Además, contrariando la creencia, alimentada de racismo y prejuicio, de que sólo los andinos picchan coca, el estudio revela que en efecto el 72% de los consumidores de hoja de coca están en la Sierra, con un 43% en la Sierra Sur, 20% en la Sierra Central y 8% en la Sierra Norte, pero hay un 20% de consumidores en la Costa, en las áreas urbanas y modernas del país y un 8% en la Amazonía.

Ante una pregunta de los encuestadores del INEI de cómo perciben el consumo de coca legal, el 30% de los interrogados afirmó que su percepción es positiva.

En los mismos días en que el INEI realizó su encuesta, se dieron a conocer trabajos de campo sobre los precios de la hoja de coca en el mercado rural y en particular entre los campesinos picchadores. De acuerdo a estas indagaciones de campo, no es el narcotráfico el que paga los precios más altos sobre la hoja de coca, sino los campesinos más pobres andino-amazónicos.

Por ejemplo, los comuneros del valle de Vilcashuamán, en Ayacucho, pagan habitualmente S/. 1 por una bolsita dehoja de coca que pesa 1 onza. Es decir, como la onza tiene 30.5 gramos, el campesino más pobre de las regiones andino-amazónicas estaba pagando en el año 2004 la friolera de S/.35 por el kilo.

Por el contrario, el mercado ilegal o negro, paga un promedio de US$ 2 el kilo de hoja de cambio, es decir, entre 6 a S/.7 de acuerdo a tipo de cambio

En el 2004, cuando INEI hizo el estudio, la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) vendía a los comerciantes intermediarios a los precios siguientes: arroba de coca de primera a S/. 140 o sea, S/. 12.72 soles el kilogramo; la arroba de segunda, a S/. 130, es decir, a S/. 11.80 el kilogramo y la arroba de tercera calidad la comercializaba a S/. 120, lo que equivale a S/. 10.90 el kilogramo.

En ese año, ENACO pagaba por la coca de primera a S/. 60.00 la arroba, obteniendo jugosas utilidades a costo de los campesinos pobres andino-amazónicos.

Como si todo esto no fuera suficiente para la pobreza rural, la coca consumida por los campesinos no eran hojas enteras, limpias y bonitas, sino casi siempre hojas sucias y rotas.

Por Róger Rumrrill

jueves, 9 de febrero de 2012

Difamación y Difusión de la Hoja de Coca

Ignominias y Verdades sobre lo Masticable

Difamación y Difusión de la Hoja de Coca

Y otras hierbas que suelo rumiar ya te la voy a cantar yo soy como soy. -Silvio Rodríguez

Articulo por S. Barrio Healey

Si preguntamos al hombre común, a la gente de la calle, o a un científico objetivo, ¿qué será más tóxico: una Coca Cola o un mate de coca?, pocos podrían objetar que obtenemos una unánime respuesta. ¿No es acaso irónico que las instituciones que velan por nuestra salud con alevosía le hagan la vida imposible a la hoja de coca, pero parejamente permitan que la sociedad consuma todo género de comidas peligrosas, gaseosas, salchipapas, grasas hidrogenadas, comidas rápidas, aflatoxinas, edulcorantes y metales pesados, entre otros?

DEVIDA y CEDRO desean un país sano, fuerte y libre de la toxicomanía de la hoja de coca, pero me pregunto, ¿y qué sucede con la ubicuidad de las toxicomanías legales restantes con las que se enferma a la sociedad? Comparemos las heridas sociales que se desprenden del mundo del alcohol y pongámoslo en perspectiva con el uso tradicional de la hoja de coca. ¿Cuáles son los alimentos legítimamente imputables de trastornar y amenazar la salud de nuestra sociedad?

El Perú está entre los tres países con mayor desnutrición en Latinoamérica. Aun cuando tiene los recursos más pujantes para una óptima alimentación, como la anchoveta, el tarwi, la kiwicha, el camu camu, el sacha inchi, la quinua y, naturalmente, también la hoja de coca.

Cual modernos fariseos de terno y corbata, hay hombres que hablan de ética y moral y nos quieren proteger de la blasfemia de la coca, pero comenten el error de menospreciar la inteligencia del pueblo, y de ignorar su historia. Después de escucharlos no soy el único que se queda atónito por su capacidad de deformar la información, por su deseo de aterrorizar a la población, cuando llegan a declarar que la coca puede incluso ser mortal. Al escuchar sus explicaciones cualquier persona que haya tenido algo de formación médica, nutricional, o tan solo sentido común, se queda con la mandíbula colgada.

La estrategia de «miente, que algo queda» ha funcionado por varios años, pero ahora la población, con más madurez, más alerta, más inquisitiva y menos ingenua, ya no cae en el juego, ni se deja llevar por la corriente. Está constatado que cada día son miles de personas que en silencio conocen y aprenden la verdad de la coca, a pesar de la persistente campaña de difamación en su contra. Por desgracia y por necesidad, en nuestro país hemos aprendido a desconfiar de los volubles medios de comunicación y del comercio de la información.

Alcaloides Toxicos

Se repite que la coca tiene alcaloides tóxicos, pero no se aclara a qué efectos tóxicos exactamente se está aludiendo. Y, mucho menos, en cuáles estudios esto se ha evidenciado.

Si bien la hoja de coca contiene 1% de cocaína, además de otros 13 alcaloides, por acción de la saliva y de los jugos gástricos e intestinales la cocaína se degrada en ecgonina y benzoilacgonina. Ambos metabolitos se comportan de una manera singular y su efecto fisiológico es diferente al de la cocaína; son 80 veces más inocuos que el clorhidrato de cocaína (ver Burchard). Para que la cocaína actúe como un narcótico se debe inyectar a la vena o esnifar. El consumo oral de los alcaloides mencionados está asociado más bien a diversos beneficios a la salud, que pueden ser aprovechados por la población en general. El efecto fisiológico de la cocaína no es semejante ni comparable al de la hoja de coca, y todas las investigaciones respecto a la cocaína no son equivalentes al consumo oral de la hoja de coca.

Calcio No Assimable 

La coca contiene muchos minerales. Destaca en particular el calcio, con una insuperable concentración de dicho mineral. Para determinar la biodisponibilidad del calcio que contiene un alimento se necesita tener en cuenta los siguientes criterios:

Correcta proporción entre calcio y fósforo
Ejercicio
Niveles adecuados de acidez estomacal
Presencia de ciertos nutrientes: K, Mg, Zn, B
Vitaminas D y K

Bajo estos criterios, la coca en teoría demuestra ser un buen candidato como rica fuente de calcio, naturalmente es necesario hacer las investigaciones correspondientes.

Aun cuando se ha expuesto que la hoja de coca tiene una alta concentración de calcio, sin que se conozca fuente que la supere en este mineral (2097 mg de calcio por 100 g de hoja de coca), y aun cuando sabemos que su calcio tiene buena biodisponibilidad para las personas con osteoporosis, quienes se oponen a su consumo argumentan que el calcio de la coca es inservible porque no contiene vitamina D. Veamos las fuentes de la vitamina D.

Yema de un huevo 20 ui de vit. D2
Productos lácteos enriquecidos (un vaso) 60 a 100 ui de D3 o D2
Aceite de hígado de bacalao (1 cda.) 1360 ui de vit. D3
Exposición al sol (tez clara, 20 min.) 10,000 ui de D3

Presencia de Oxalados 

El último argumento en contra de la hoja de coca es el de la presencia de oxalatos que la vuelven tóxica e impiden que se absorba su calcio. Si bien es cierto que el oxalato inhibe al calcio, no tenemos información sobre el contenido de oxalatos en la hoja de coca.

Curiosamente, la espinaca es una verdura con la más alta concentración de oxalatos y nadie ha objetado su consumo; mas aún, la sociedad lo promueve y lo tiene como un aureolado nutriente, tan solo está contraindicado su consumo en casos de cálculos renales por oxalato de calcio. Sin embargo, se asume que la hoja de coca tiene oxalatos, y se le pone la lupa de aumento en toda la prensa.

Más que los oxalatos son los fitatos, que son compuestos fosfatados, los que inhiben la asimilación de calcio. Los fitatos son la principal forma de almacenar fósforo en los tejidos vegetales; están presentes en muchas verduras verdes y su presencia inhibe la asimilación de calcio en un 20% como máximo. El alimento con mayor concentración de fitatos, o también llamado ácido fitico, es la soya con un 2,9% de su peso en seco.

En el caso de que la hoja de coca tuviera una significativa concentración de fitatos, dado su alto contenido de calcio, aún quedaríamos con el 80% restante de calcio disponible. El 80% de 2097 mg de calcio de la coca es 1677,6 mg; todavía con este fuerte descuento, aún nadie supera a la coca en concentración de calcio.

Curiosamente, los fitatos para algunos son considerados como fitonutrientes, debido a su efecto antioxidante, que puede prevenir el cáncer de colon y reduce el estrés oxidativo en el tracto intestinal. Muchos investigadores ahora razonan que el contenido de fitatos en la fibra de legumbres y granos es uno de los ingredientes responsables en la prevención del cáncer de colon.

La cocaína nos excita y estimula, pero a la vez la hoja de coca tiene una altísima concentración de calcio, que nos calma, ayuda a dormir y relaja los músculos. La naturaleza ha equilibrado químicamente a esta planta; en ella hay fuerzas antagónicas que terminan dándonos una aguda y precisa medicina. Nunca dejaremos de aprender sobre esta misteriosa hoja.

Buscando un mundo libre de narcotráfico, esperamos que el actual debate sea limpio y objetivo, y que se honre la verdad de la ciencia, la salud y la prosperidad económica de un pueblo.

Nota: Para ampliar informacion esta disponible el libro.

Anatomia de la Hoja de Coca, Sacha Barrio Healey, Javier Prado este 1476, San Isidro, Lima, Peru - Telefono 2251518 (Original Article from Source)